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Recetas

Barritas crujientes de fresa

Si tienes un rato libre el fin de semana, te dejas estas barritas de fresa y avena hechas y ya tienes solucionado el gran dilema de los desayunos rápidos o el snack de media mañana para llevar al trabajo. Además, son una alternativa fantástica si tienes niños en casa y buscas que se lleven algo decente y casero al colegio, huyendo de la bollería industrial y de los ultraprocesados que llenan los pasillos del supermercado.

Lo mejor de esta receta es su practicidad. Se guardan en un bote hermético dentro de la nevera y aguantan en perfecto estado unos 5 días. Así, solo tienes que coger una por la mañana antes de salir por la puerta y listo.

Ingredientes para tus barritas de avena caseras

Para que la receta salga redonda, es importante respetar las proporciones entre la masa crujiente y el relleno frutal. Esto es lo que vas a necesitar tener en la encimera:

Para el relleno de fruta:

  • 500 g de fresas congeladas.
  • 50 g de azúcar glas y 50 g de harina de maíz.
  • Ralladura de 1 lima y un poco de extracto de vainilla.

Para la masa y la base crujiente:

  • 250 g de avena y 250 g de harina normal.
  • 225 g de mantequilla derretida.
  • 140 g de azúcar de caña y media cucharadita de sal.

Cómo preparar tus barritas paso a paso

  1.  Preparar el relleno de fresa: en un bol amplio, junta las fresas congeladas con el azúcar glas, la harina de maíz, el extracto de vainilla y la ralladura de lima. Remuévelo todo bien con una cuchara para que la fruta se impregne y déjalo reposar unos 5 minutos. Verás cómo se empieza a formar una especie de almíbar ligero.
  2. Conseguir la masa perfecta: para la base, mezcla en un bol grande la avena, la harina común, el azúcar de caña, la mantequilla derretida y la sal. Puedes ayudarte de unas varillas o de tu robot de cocina a velocidad baja. El objetivo aquí no es buscar una masa fina o compacta, sino conseguir una textura arenosa, llena de grumos sueltos (similar a un crumble).
  3. El montaje en el molde: forra un molde cuadrado con papel de horno (así te será muchísimo más fácil desmoldar después). Extiende aproximadamente tres cuartas partes de la masa arenosa en la base y aprieta firmemente con los dedos o con el fondo de un vaso para que quede una capa compacta y sólida. A continuación, vierte toda la mezcla de las fresas por encima, distribuyéndola bien. Para terminar, reparte el resto de la masa que te había sobrado por encima de la fruta, dejándola caer a trozos sueltos, sin aplastar.
  4. Tiempo de horno: introduce el molde en el horno previamente precalentado a 190 °C y déjalo cocinar entre 45 y 60 minutos. Sabrás que están listas cuando veas que los grumos de la superficie han cogido un tono dorado precioso y el relleno de fruta burbujee por los lados.

El truco definitivo para que queden crujientes.

Aquí vienen los dos consejos más importantes de la receta, de esos que marcan la diferencia entre un éxito rotundo y un fracaso pastoso:

  • Aviso importante: deja que se enfríen del todo antes de intentar cortarlas en cuadrados. Si te gana el ansia y las cortas cuando aún están calientes, la estructura se romperá por completo y se te van a deshacer en las manos.
  • Un apunte sobre la fruta: si prefieres usar fresas frescas de temporada, el único requisito es que las laves, las trocees y las metas al congelador unas 4 horas antes de empezar la receta. Si las echas directamente frescas y naturales, soltarán toda el agua de golpe durante la cocción en el horno. ¿El resultado? La base absorberá toda esa humedad y se quedará blanda y pastosa en vez de crujiente y firme.

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